Los patios andaluces, los tejados a dos aguas de los caseríos vascos, los pilares sobre los que se erigen los hórreos gallegos, no son rasgos folklóricos o arbitrarios. Si han inspirado a arquitectos como César Manrique no es solo por su aspecto más decorativo. Son respuestas a un ecosistema, a unas condiciones ambientales específicas. En estos casos concretos, la necesidad de ventilación evitando la exposición solar, la adecuada evacuación del agua de lluvia o la toma de distancia frente a la humedad del terreno.Seguir leyendo.
Via: Los pueblos más bonitos de España, según los arquitectos (I)

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