Cuenta el enigmista Màrius Serra que cuando conoció a Mambrino (autor del crucigrama de EL PAÍS desde 2002 hasta su fallecimiento en mayo), hablaron del entonces reciente thriller Nadie conoce a nadie (1999), en el que Eduardo Noriega interpreta a un crucigramista de frondoso flequillo. “Nos ponía una imagen un poco sexi, no la típica del viejo solitario escondido en su rincón”, se ríe aún Serra. A la pareja le llamó especialmente la atención la premisa de la trama: el protagonista se muda a Sevilla cuando le contrata un diario local. “¡Absurdo! Nosotros siempre hemos sido externos, hasta cuando la cartelera se hacía en las Redacciones”. Aquel día, los crucigramistas bromearon, como no podía ser de otra manera, haciendo juegos de palabras con el título de la película: “Nadie conoce a nadie, no. ¡Nadie nos conoce!”.Seguir leyendo.
Via: El enigma de los crucigramistas
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