Hay lugares que impresionan a los viajeros hasta el punto de transformarlos o, al menos, sugieren esa posibilidad. Esos destinos atraen o inquietan profundamente. No cabe sentir hacia ellos una simpatía abúlica o un desdén perezoso. No hay término medio. Me refiero a destinos como Lanzarote. Lugares así no son fáciles de describir porque afectan al espíritu y puedes acabar preso de incontables metáforas y espesas abstracciones, agotando al lector tanto como a ti mismo. Por decirlo de algún modo, Lanzarote tiene más que ver con la Luna que la Luna misma.Seguir leyendo.
Via: Excursión de mar y roca volcánica en Lanzarote y La Graciosa
Categories: Spanish News