Se erigieron para resguardar los puertos, si bien su cualidad de paseos marítimos traspasa la finalidad de contención para la que fueron diseñados. En ellos se amplían las perspectivas. Todo respira salobridad. Nada ensancha tanto los pulmones como disfrutar de la brisa con el mar a cada lado, siempre y cuando no castiguen los temporales.Seguir leyendo.
Via: Entre azules por el espigón
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