Admirar esqueletos de fachadas y techumbres de plástico rotas o deleitarse con el brillo marmóreo de un monumento de la realeza con sus cúpulas y minaretes. Caminar en el barrizal por callejuelas sin asfaltar o sobre el pulcro empedrado en torno a fuentes y canales. Visitar la anarquía geométrica de un barrio marginal o la simetría de una maravilla arquitectónica mundial. Perderse, en definitiva, en el ruidoso caos de personas, vehículos y animales de la India urbana actual o hacerlo en el silencio de un mausoleo del siglo XVII. Ante tantos dilemas, los turistas se decantan por lo primero frente a lo segundo. O así lo refleja el portal de viajes TripAdvisor, que sitúa el slum de Dharavi por delante en número de visitas de su principal competidor nacional: el Taj Mahal.Seguir leyendo.
Via: El gueto que noqueó al Taj Mahal

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