Margaret Thatcher dejó escrito en sus memorias cómo, al comienzo de las negociaciones para la transferencia de soberanía de Hong Kong, Deng Xiaoping aspiraba a que el territorio se reincorporara a China como una provincia más, llegando incluso a amenazar con “tomar la isla en un día”. Según cuenta la historia de la conversación, quizá apócrifa, la Dama de Hierro señaló a la flamante nueva sede del banco HSBC, construida en 1985 por el arquitecto Norman Foster. “¿Ve ese edificio de allí?”, le preguntó al dirigente chino. “Pues es desmontable: en un día me lo puedo llevar de vuelta a Londres, piedra a piedra”. En la tensión entre soberanía y prosperidad acabó imperando la segunda: al fin y al cabo, Hong Kong fue creada por y para el dinero.Seguir leyendo.
Via: Hong Kong aún importa
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