El fusilamiento del general de división Arnaldo Ochoa, compartiendo paredón con tres lugartenientes, silenció Cuba el 13 de julio de 1989. Los cuartos de banderas y las calles amanecieron aquel día murmurando sobre la fulminante aplicación de la pena capital a cuatro servidores de la revolución.Seguir leyendo.
Via: “Fidel Castro editaba mis textos en ‘Granma”
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