La habitación es pesada, oscura, austera. Sin luz. El hueco que da paso a la siguiente es aún más tenebroso. Huele a madera gruesa y legendaria. Meto la cabeza bajo el dosel de la cama e intento ver lo que él veía a través del umbral de la otra habitación. “No puede hacer fotos”, dice el guarda. No lo sabía, he hecho de los demás sitios, pero del dormitorio no puedo. El hueco comunica con el altar mayor de la iglesia, desde allí podía escuchar los oficios religiosos tumbado en la cama. Carlos I de España y V de Alemania vino a morir al monasterio de Yuste. Su retiro, recogimiento y purgamiento (que dirían los místicos) empezó el 28 de septiembre de 1555 y duró hasta su muerte, en 1558. Eligió el lugar porque el clima era el mejor para su gota y porque admiraba la austeridad de la orden de los jerónimos a la que pertenecía el monasterio, pero también porque tenía miedo a la muerte y quería prepararse para ella. Él, que conoció bien el erasmismo, había leído con seguridad Preparación y aparejo para bien morir (1535), de Erasmo, y sabía que para morir bien había que vivir bien.Seguir leyendo.
Via: Viaje lento al centro de Portugal

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