Hubo un tiempo en que Brad Pitt era un pollo. Literalmente. Nada que ver con el cine: más bien, la vida real de un joven recién desembarcado en Los Ángeles (California, EE UU). Llegaba a la agencia, miraba la pizarra y escogía uno de los extraños trabajos que se ofertaban esa semana. “Hice de chófer, de estríper; entregué neveras portables a estudiantes de la universidad…”, relata el actor. Y también se convirtió en el hombre imagen de El Pollo Loco, un establecimiento de comida en el Sunset Boulevard. Su labor era sencilla, aunque quizá no muy gratificante: se introducía en un disfraz plumado, se colocaba en la acera y empezaba a bailar. A saber cuántos transeúntes huyeron de aquel pájaro. Bromas y revanchas del destino: hoy día, muchos firmarían un cheque por pasar 30 segundos en compañía del mismo tipo.Seguir leyendo.
Via: Brad Pitt: “La vida puede ser jodidamente complicada”

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