Desde que declaró la guerra (de sobrentendidos, de exageraciones), el independentismo catalán, el oficial y el oficioso, ha recurrido con frecuencia al regocijante juego de los paralelismos. Le han servido personajes del pasado remoto y se aprovechó de todo lo que pudo para hacer una tortilla que ha degustado con corbata y sin ella. Paralelismos para todas las estaciones. El de ayer fue el paralelismo Companys, que fue bárbaramente tratado por la realidad y por la historia. George Orwell, que sirve tanto en el mundo de los paralelismos, declaró que de todo lo que pasó destacaron la confusión y la imprudencia. Pero lo dices hoy, o lo insinúas, y aunque no seas Pablo Casado (que metió la pata hasta el corvejón) te cae un chaparrón de truenos.Seguir leyendo.
Via: Regocijo y peligro de los paralelismos del ‘procés’
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