El Khalifa Stadium es una burbuja aséptica como un quirófano, y tan brillante y reluciente, rodeada de la realidad de una ciudad, Doha, crecida contra toda la lógica natural en un desierto, cuyos nativos tienen déficit de vitamina D porque no se exponen al sol. Su vida transcurre respirando aire pasado por climatizadores, el aire acondicionado de centros comerciales, mezquitas, restaurantes, oficinas, sus casas, sus coches. Solo los trabajadores inmigrantes van en autobús o bicicleta, o trabajan al aire libre, sometidos a la tremenda radiación solar y respirando un aire cargado de ozono y partículas de polvo y sal.Seguir leyendo.
Via: Doha: unos Mundiales artificiales y en silencio

Categories: Spanish News