Donna llevaba un tiempo notando ausencias injustificadas, pequeñas mentiras, objetos extemporáneos entre las pertenencias del que había sido su marido durante 20 años. Un día, ya medio desquiciada, lo llamó a capítulo y le enfrentó a la pregunta de si, tal y como ella temía, estaba viéndose con otra mujer. “Bueno, eso que crees no es del todo falso, pero esa mujer soy yo”, respondió el otro.Seguir leyendo.
Via: ¿Se puede echar a un trabajador porque cambia de sexo?
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