Actor creíble… dentro de la cancha. Sergio Ramos es un actor mejorable que Amazon nos descubre como hombre mostrándonos su calidad personal y la de su entorno más cercano. Allí está Sergio como unidad de medida de los grandes futbolistas actuales. Pero si llegó hasta ahí es porque se trata de un jugador completo; descomunal correspondería decir, porque nunca se queda corto. Ni en calidad, ni en poderío físico, ni en liderazgo, ni en goles, ni en tarjetas amarillas… Sergio Ramos sirve para todas las conversaciones. El récord con la selección [168 partidos internacionales cumple ante Noruega, uno más que Casillas], como otros que vendrán, son una consecuencia natural de su gusto por la exageración. Se trata de un espécimen cada vez más raro en el mundo del fútbol, que transmite seguridad por su sola presencia. Cuando sus compañeros lo miran en el túnel de vestuarios, antes de salir a jugar, se dicen: “Nada malo me puede pasar”. Cuestión que supera la percepción para ser una evidencia estadística. Cuando en Europa faltó ante el CSKA (ida y vuelta), Juventus, Ajax y, últimamente, PSG, al equipo le pasó “algo malo”: perdió en las cinco ocasiones. Ese ansiolítico natural que impacta en el resultado solo lo producen las personalidades superiores.Seguir leyendo.
Via: La conquista del mundo de Sergio Ramos
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