Miles de personas caminan hacia la plaza del Cristo Redentor de Santa Cruz de la Sierra ataviadas con la bandera de Bolivia. Todos esperan a Luis Fernando Camacho, el líder del sector más radical de las protestas contra el Gobierno de Evo Morales. Es casi la medianoche del pasado martes y se acaba de levantar el paro que bloqueó la segunda ciudad del país, bastión de la oposición, durante 21 días. Horas antes, la senadora derechista Jeanine Áñez se había declarado presidenta sin contar con el apoyo de la mayoría del Parlamento, aún controlado por el partido del exmandatario, el Movimiento al Socialismo (MAS). Para los adversarios del líder indígena, que renunció y está asilado en México, ya estaba todo hecho.Seguir leyendo.
Via: “Satanás, ¡fuera de Bolivia! ¡Ahora!”
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