La palabra que más repite Adriana Ugarte (Madrid, 1985) es “vale”. La ropa le parece bien, el catering le parece bien y las sugerencias del fotógrafo le parecen “chupi”, porque ella, explica, va a ponerse en sus manos con la misma fe con la que se entrega a todos sus directores, se apelliden Almodóvar, Barroso o Calparsoro. Se sobreentiende que “chupi” es más efusivo que “vale” y cuando Ugarte lo repite por segunda vez demuestra que, en una sociedad en la que el cinismo, el narcisismo y la ironía dan muchos más retuits, a ella le da igual parecer la delegada de la clase.Seguir leyendo.
Via: Adriana Ugarte: Broncano, la prostitución y el síndrome de Estocolmo

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