Ablikim Yusuf tuvo miedo. Corría el año 2017 y este ciudadano uigur natural de Hotan (Xinjiang), en el noroeste de China, había logrado regresar a Pakistán y reunirse con su mujer e hijo después de una odisea que le había obligado a pasar un tiempo en un centro de detención. Fue entonces cuando un amigo le quiso presentar a alguien y le llevó a su oficina, en Islamabad, capital de Pakistán. “El que me presentó era paquistaní”, relata Ablikim, de 54 años, en conversación con este diario. “Este hombre me dijo que él se había encargado de entregar a la policía fronteriza china a nueve uigures”. Parecía una advertencia. Supo poco después que ese amigo de su amigo los había entregado “por dinero” recibido del “Gobierno chino”. Buena prueba de que la represión del régimen comunista contra la minoría musulmana uigur traspasa fronteras, apoyada en el macrosistema de almacenamiento de información diseñado por Pekín y el trabajo de su red de embajadas y consulados en el extranjero.Seguir leyendo.
Via: China usa su red de embajadas para extender el acoso a la etnia uigur
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