Una de las obsesiones de Camilo Sesto en vida fue esclarecer el asalto a su mansión de Torrelodones. Una madrugada, tres hombres encapuchados embutidos en trajes de camuflaje lo despertaron blandiendo cuchillos de caza. Los ladrones lo ataron con cinta americana y amenazaron con cortarle un dedo si no revelaba dónde escondía el dinero y los objetos de valor. El cantante vivía como un asceta en un palacio en medio de la nada. Aquello fueron cuatro horas de pesadilla para él. Cuando pensó que por fin se habían ido los intrusos, se dirigió al cuarto de baño más cercano, pero los hombres volvieron a aparecer con su actitud intimidante. A Camilo Sesto el corazón se le iba a salir del pecho.Seguir leyendo.
Via: Entre el caos y la desidia, la voluntad de Camilo Sesto queda en el olvido

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