En pocos meses, Nabil Benazzou (Casablanca, 1972) dejó de ser un afable padre de familia para convertirse en un yihadista. Hoy cumple ocho años de condena en una cárcel española junto con otros ocho integrantes de la brigada Al Andalus. “Le captaron en la mezquita de la M30 de Madrid”, sostiene su exmujer, Raquel Alonso (Madrid, 1970). Hace cinco años que acude a terapia junto con sus dos hijos menores. Otros seis yihadistas de la célula —con pasaporte o residencia españoles— lograron escapar de la justicia al mudarse con sus mujeres e hijos a Siria, donde al menos tres han muerto en Baguz, último reducto del califato del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) que cayó el pasado mes de marzo.Seguir leyendo.
Via: Familias rotas por el Estado Islámico
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