El día que Francisco Nicolás Gómez Iglesias, El Pequeño Nicolás, le vio realmente las orejas al lobo se encontraba sentado en la antesala de la sección 17 de la Audiencia Provincial de Madrid. Desencajado, sudoroso y nervioso, su entonces abogada le pidió ayuda a una funcionaria para tratar de que se calmara. No tuvo éxito. Solo la suspensión del juicio, tras renunciar la letrada a defenderlo, le permitió suspirar aliviado. “Me siento triste”, añadió a continuación el joven, que salió disparado de la primera gran causa que le llevaba al banquillo, en el que la Fiscalía pide encarcelarlo siete años por hacerse pasar por un emisario de Felipe VI. Un aplazamiento que le regaló algo de tiempo extra antes de afrontar el calvario judicial que le aguarda en los tribunales en 2020.Seguir leyendo.
Via: El calvario judicial que le espera al Pequeño Nicolás
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