Un proceso de destitución es capaz de sacar los peores instintos de un presidente y el mundo podría acabar pagándolo. A medida que se intensificaban las vistas del impeachment, daba la impresión de que un presidente cada vez más errático empezaba finalmente a perder los estribos. “Puedo entrar en mi despacho y coger el teléfono”, dijo a unos legisladores invitados, “y en 25 minutos, 70 millones de personas estarán muertas”.Seguir leyendo.
Via: Contra el absolutismo nuclear del presidente
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