La mayoría llega en autobuses desde Jerusalén, visita la basílica de la Natividad, donde la tradición judía sitúa el nacimiento de Jesús, y se va horas después. El paso de los miles de peregrinos cristianos que cada año viajan a Tierra Santa no se nota tanto en la economía de la ciudad palestina como a sus residentes les gustaría. “¿El impacto del turismo en Belén? La basura que la gente deja a su paso…”, afirma sin tapujos Fadi Kattan, chef franco-palestino del restaurante Fauda, haciendo referencia al escaso consumo que generan los viajeros.Seguir leyendo.
Via: Peregrinos de ida y vuelta bajo la ocupación en Belén

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