Pedro Correa dio un giro a su vida el día que murió su padre. “Él tenía 56 años y yo, 29. Un día estaba fuerte como un roble y al día siguiente se fue. Todos sabemos que somos mortales, pero una cosa es saber que somos mortales y otra que vamos a morir. Ese día mi voz interior cogió un megáfono e hizo enmudecer a todas las demás voces. Me preguntó sin rodeos: ¿Ahora que ya sabes que te puedes morir mañana, cambiarías algo de esta última jornada que acabas de vivir? Es imposible vivir como antes cuando uno se hace esta pregunta al final de cada día”, dice en francés en el vídeo que abre este artículo (se puede ver traducido al castellano seleccionándolo en los subtítulos).Seguir leyendo.
Via: El discurso de un fotógrafo español en una universidad belga sobre la importancia de ser feliz en el trabajo

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