El secreto para entender la indignación que determinadas conductas públicas provocan está en dar con la traducción más precisa de expresiones autóctonas. Muchos británicos creen que el príncipe Enrique y su esposa Meghan Markle han pretendido “have the cake and eat it” (quedarse con el pastel y comérselo a la vez). En español vendría a ser algo así como “nadar y guardar la ropa” o, si se quiere algo más costumbrista, “estar en misa y repicando”. Paradójicamente, el capricho irresponsable de su nieto, al pretender desvincularse de sus responsabilidades como miembro de la familia real, pero mantener los títulos y recursos económicos que le corresponden, ha colocado a Isabel II en una posición más delicada —casi imposible— que la infame entrevista a la BBC del príncipe Andrés, en la que intentó justificar sus oscuras relaciones con el millonario y pedófilo estadounidense, Jeffrey Epstein.Seguir leyendo.
Via: La semana en la que los duques de Sussex pusieron entre las cuerdas a Isabel II

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