“Las carreteras están saturadas de gente que huye en todo tipo de vehículos temiendo ser bombardeada por el régimen para acabar durmiendo al raso a ocho grados bajo cero porque no pueden pagarse una tienda de campaña”, resume al teléfono un exhausto Abu Ahmed, nombre ficticio de este trabajador de una ONG local de la provincia siria de Idlib, en el noroeste del país y fronteriza con Turquía. “Los que llegan a la frontera son repelidos a tiros por los guardas fronterizos turcos”, sostiene.Seguir leyendo.
Via: Atrapados entre las bombas y el frío

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