El funcionario X –no ha trascendido su nombre– trabaja en el Ayuntamiento de Pekín, donde vive. Pasó el Año Nuevo lunar en su pueblo en la cercana provincia de Hebei. Allí festejó con su familia, brindó, jugó a las cartas y visitó a parientes. Como era parte imprescindible del dispositivo de respuesta a la epidemia, fue de los primeros empleados municipales de la capital en regresar al trabajo. A los pocos días, recibió la noticia: uno de sus familiares en el pueblo tenía Covid-19. Se hizo las pruebas: aunque sin síntomas, él mismo era portador del nuevo coronavirus. Ahora, otros 69 funcionarios en contacto con el señor X han tenido que ponerse en cuarentena, según reveló el martes el Ayuntamiento.Seguir leyendo.
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