Un paso. Esa es la distancia que hace que el albanokosovar Saban Zejnulah estuviera vivo el sábado conmemorando junto con miles de personas en la localidad alemana de Hanau a los nueve conciudadanos de origen extranjero asesinados presuntamente por el alemán Tobias Rathjen. De no ser por esos centímetros, estaría en la lista de las víctimas mortales del odio de un racista.Seguir leyendo.
Via: Balas de odio contra los nueve “hijos de Hanau”

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