Desde que Puigdemont cerró la noche del martes la puerta de la habitación número 67 del céntrico hotel Chambord de Bruselas, pidió un taxi y desapareció por las calles de la ciudad, ha sido el hombre más buscado de Bélgica. En ese tiempo ha habido algunos avistamientos y, sobre todo, falsas alarmas sobre su presencia en este o aquel lugar, carreras locas por media Bélgica y pistas —bien o malintencionadas— sobre dónde se encontraba el expresident catalán, que se cuida mucho para evitar que se sepa dónde se oculta.Seguir leyendo.
Via: La arriesgada apuesta por Bélgica

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