En Estados Unidos el olvido tiene un nombre. Se llama Lebanon, lo habitan 203 vecinos y está enclavado en el centro geográfico del país. Un lugar perdido en la inmensa planicie de Kansas, donde las cosas hace tiempo que dejaron de pasar. Todas, excepto una. Cada mediodía, de lunes a sábado, Gladys Kennedy cruza la calle mayor y acude a la tienda de los Ladow a tomar su puré con judías verdes. Sentada en el interior del colmado, junto a una mesa en la que nunca falta café para el forastero, la viuda rememora lo que un día fue la próspera villa del Medio Oeste. Los tiempos en que el dinero corría a raudales y el pueblo tenía hospital, hotel, colegio y hasta bailes de domingo. Es el recuerdo de un sueño que lleva décadas en declive y que Gladys, blanca y republicana, está convencida que sólo un hombre providencial puede salvar: el presidente Donald J. Trump.Seguir leyendo.
Via: Adoradores de Trump en el ombligo de América

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