Melania Trump nunca quiso que su marido fuera presidente. Emigró a Estados Unidos para ser modelo y acabó emparejada con un magnate de su universo, Donald Trump. Durante años su vida fue cómoda y ostentosa, en un apartamento millonario en la Quinta Avenida de Nueva York y con apenas responsabilidades. Pero los estadounidenses tenían otros planes para ella y el 8 de noviembre de 2016 se vio involuntariamente escogida para ocupar uno de los puestos de trabajo de mayor nivel: la Primera Dama de Estados Unidos.Seguir leyendo.
Via: Melania, la primera dama que nunca quiso serlo

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