El venado se detuvo, distraído, a unos cien metros de distancia. -¡Dispara! -le ordenó James Barclays, cazador de animales, a su hijo Jimmy, de once años. Jimmy apuntó, vio al venado en la mira telescópica, colocó su dedo en el gatillo, respiró profundamente. -¡Dispara, carajo! -le dijo su padre-. ¡Se va a escapar! Jimmy contempló arrobado la delicada belleza del animal, su gracia inofensiva, su aparente bondad. ¿Por qué debía matarlo, si era bello y no amenazaba a nadie? ¿Por qué debía ensañarse con ese ciervo indefenso? Al ver que su hijo no atinaba a disparar, James Barclays se impacientó y apuntó con su rifle a ese venado sin cuernos, pero entonces Jimmy se apuró en disparar, apuntando deliberadamente a varios metros del ciervo…. Ver Más
Via: Eres la desgracia de esta familia

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