Los confinamientos funcionan, pero no de un día para otro, y solo si van acompañados de una labor intensiva de test, localización de contactos y restricción de la actividad social. Es lo que demuestra la experiencia del confinamiento de la comarca del Segrià, incluida su capital, Lérida; un área con una población de unas 210.000 personas que, en medio del verano, registró junto a Zaragoza uno de los rebrotes más importantes en el país tras la desescalada. La curva se pudo doblegar, y lo que por momentos pareció una situación descontrolada, finalmente se pudo revertir. No fue fácil ni rápido. Los expertos señalan que se requieren entre 5 y 6 semanas, ocho incluso si la transmisión comunitaria está muy extendida como en Madrid, desde que se decretan las primeras medidas hasta que una zona confinada pueda considerarse fuera de peligro. Los plazos fueron menores en el caso de Lérida -las restricciones duraron cuatro semanas-, dado que buen número de brotes se pudieron localizar y por sus características geográficas fue más fácil de perimetrar. «La situación de Madrid es mucho más complicada, por la extensión del contagio y por las características urbanas», reconoce en declaraciones a ABC Pedro Gullón, vocal de la Sociedad Española de Epidemiología y medico especialista en medicina preventiva, que insiste en que el confinamiento parcial solo es efectivo si va acompañado de una reducción de la interacción social severa. Llegar tarde En el caso de Lérida, hay consenso en señalar que la Generalitat llegó tarde. Los brotes localizados en las zonas agrícolas de Aragón limítrofes con Cataluña no motivaron reacción alguna hasta que estas saltaron el linde entre comunidades. Ya era demasiado tarde: se reconoció que había transmisión comunitaria. Era imposible trazar las cadenas de contagio en la mayoría de casos. Las primeras medidas se adoptaron el 4 de julio, básicamente el confinamiento perimetral de la comarca del Segriá, blindada por unos 200 agentes de los Mossos que limitaron las entradas y salidas de la zona con la excepción de los trabajadores en sus desplazamientos por motivos laborales. La medida se adoptó con una tasa de contagio de 149,1 casos por cada 100.000 habitantes en las dos semanas anteriores, una cifra que entonces se consideraba disparada en comparación con la media española, pero que ahora palidece al lado de la incidencia en zonas concretas. Las siguientes semanas fueron críticas, y de hecho la curva se disparó hasta superar la barrera de los 800 casos por cada 100.000 en el área básica de salud de Lérida. El riesgo de rebrote (Epg) -que combina la cifra de contagiados en las dos semanas anteriores más el índice de reproduccion- alcanzó los 1.400 puntos cuando a partir de 100 se considera que ya se está en zona de peligro. Restriccion social Las primeras medidas no fueron suficientes y, al cabo de ocho días (12 de julio), el confinamiento se endureció limitándose las salidas y entradas de los propios municipios. Las restricciones de movilidad fueron acompañadas de otras de tipo social, como las de limitar las reuniones a un máximo de diez personas y reducir aforos y horarios de la restauración. Cinco días después (el 17 de julio), más municipios de Lérida y toda el área metropolitana de Barcelona veían restringida su vida social. Finalmente, el 29 de julio, 25 días después de las primeras medidas, la Generalitat levantaba el confinamiento perimetral de Lérida. Los últimos datos disponibles (26 de septiembre) en la zona dan un número de contagios por cada 100.000 habitantes por debajo de 200, mientras que ayer el riesgo de rebrote rondaba los 150 puntos y los ingresados en la UCI eran media docena.
Via: Lérida necesitó hasta cuatro semanas para doblegar la curva
Spanish News
Pedro Sánchez corrige: pedirá 140.000 millones a la UE y no sólo los 70.000 de inversiones
El Gobierno había apuntado que los otros 70.000 millones en préstamos tal vez no se pedían y se servían sólo de las ayudas directas Leer Via: Pedro Sánchez corrige: pedirá 140.000 millones a la UE y Read more…