Durante el juicio a La Manada, el grupo de cinco jóvenes acusados por una chica de 18 años de violarla en San Fermín, se ha producido una confusión interesada: quien criticase la estrategia de los abogados de La Manada estaba condenando a los acusados. Es evidente que la obligación de la defensa es desacreditar a la denunciante: al fin y al cabo la chica, según su versión, se ha inventado una violación para enviar a cinco inocentes a la cárcel. El problema, sin embargo, no es que la intentasen desacreditar, sino cómo, a qué se debe y a quién afecta esa estrategia.Seguir leyendo.
Via: Víctimas perfectas
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