“Jerusalén de oro, de bronce, y de luz”, reza el estribillo del considerado como himno de la Ciudad Santa; un homenaje al singular reflejo de los atardeceres sobre sus fachadas de piedra caliza. Es también un tributo no declarado a la dorada cúpula del Domo de la Roca, el santuario islámico donde el judaísmo ubica el sanctasanctórum de su desaparecido templo. Yerushalayim, en hebreo; Al Quds, para los árabes, este caravasar escasamente estratégico de las colinas de Judea siempre ha estado en disputa como emblema religioso. La tradición cristiana también observa con atención el escenario de la crucifixión, muerte y resurrección de Jesucristo. Así que más de 3.000 millones de fieles de las tres religiones monoteístas están pendientes de sus vicisitudes.Seguir leyendo.
Via: La pugna por Jerusalén: una guía para principiantes

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