¿Qué se puede esperar de la jornada electoral? Que se imponga el principio de realidad, que decaiga el tiempo del pensamiento ilusorio y que regrese la política: es decir, la búsqueda pactada de soluciones realmente posibles. Es mucho pedir después de una campaña anormal que arrancó con la fabulación de la derrota del independentismo por parte del bloque constitucional pero se ha desarrollado en términos de confrontación entre dos bloques cerrados que sólo coincidían en un punto: el rechazo de los equidistantes. En estos términos, desgraciadamente, sólo cabe el lenguaje de la victoria y la derrota. Y hay que salir de ahí.Seguir leyendo.
Via: Desafíos para el día después
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