En 1964, cuando Edmund Kemper tenía 15 años, mató a tiros a sus abuelos. Seis universitarias se unirían a su lista de víctimas entre 1972 y 1973 (de donde viene su apodo, El Asesino de Colegialas). Su macabra cuenta la cerrarían en 1973 su madre y una amiga de su madre. Tras matar a sus víctimas, practicaba necrofilia con ellas antes de descuartizarlas. En el caso de su madre, le cortó la cabeza e ingirió parte de sus órganos. Él mismo confesó sus asesinatos, por los que fue condenado a cadena perpetua. Actualmente cumple condena en la prisión estatal de Vacaville.Seguir leyendo.
Via: Cómo meterse en la piel de un asesino en serie
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