Andrea Carballo tenía tres hermanos, el menor de ellos de cinco años, vivía en Vila-real (Castellón), donde estudió peluquería. Su plan más inmediato era “arreglar su habitación”, recuerda con una sonrisa amarga Raquel, amiga de la fallecida el sábado pasado, después de que, presuntamente, su expareja estrellara el coche en el que viajaban ambos contra una gasolinera en Benicàssim. El pasado 13 de diciembre, Carballo denunció a Víctor Llorens por un intento de atropello. El Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Vila-real dictó una orden de alejamiento. Nada más. La policía valoró el caso como de riesgo medio y se le asignó vigilancia policial “ocasional y aleatoria”.Seguir leyendo.
Via: “Siempre dijo que sería una víctima más”

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