Desde una perspectiva criminológica se entiende que “cuanto más riesgo ha asumido una víctima aumenta el número de autores potenciales, es decir, hay más probabilidad de que pueda ser cualquiera, de que lo ocurrido se deba a un encuentro fortuito. Y a la inversa: si alguien es atacado a plena luz del día en un lugar concurrido, es más probable que el autor sea de su entorno”. Desde una perspectiva psicológica, se interpreta que “cuanto más se quiere uno a sí mismo, menos quiere a los demás”. Ambos principios básicos, entre otros muchos aplicados por un equipo de psicólogos de la Guardia Civil, sirvieron para abrir y cerrar hipótesis y cercar al homicida en el caso de la desaparición de la joven madrileña Diana Quer el 22 de agosto de 2016, en A Pobra de Caramiñal (A Coruña). El 30 de diciembre era detenido José Enrique Abuín, El Chicle; y al amanecer del último día del año se localizaba el cuerpo de la chica en un depósito de agua de Asados (Rianxo). Pero 500 días antes de eso, los investigadores tuvieron que empezar a conocer muchas cosas de la personalidad de la víctima y de su presunto agresor.Seguir leyendo.
Via: Perfilando al asesino

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