Se les permitía escribir un diario. El día a día de una vida de hambre, oscuridad, soledad, palizas y cadenas. Escribir diarios era la única actividad permitida para los 13 hijos de David y Louise Turpin. En la casa donde los tenían secuestrados, hambrientos y malolientes, la policía encontró diarios. Cientos de ellos. Los investigadores del caso más terrorífico de abuso infantil en años están leyendo esos cuadernos en busca de pruebas.Seguir leyendo.
Via: El infierno es mamá y papá

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