Los acontecimientos posteriores a las elecciones autonómicas del 21 de diciembre no dejan lugar a la duda: el independentismo unilateral está dispuesto a seguir su hoja de ruta. El fracaso del procés, la pérdida coyuntural de la autonomía por la aplicación del artículo 155 y los propósitos de enmienda de algunos de los líderes secesionistas encarcelados pudieron generar la ilusión de que el separatismo catalán encontraría otras vías —legales y más moderadas— para seguir avanzando en el autogobierno y ganarse la mayoría social que aún no ha logrado para su proyecto. Su empeño, sin embargo, por investir presidente de la Generalitat a Carles Puigdemont, fugitivo de la justicia, perfila unos contornos mucho más radicales y dañinos para Cataluña. Hoy, como se está demostrando, una de las regiones más ricas de Europa es un mero rehén de un iluminado sin proyecto político con gran dominio de la escena mediática.Seguir leyendo.
Via: Rehén de Puigdemont

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