Presentar una gala de premios no es nada fácil. Al contrario, es un regalo envenenado. Los Goya 2018 lo han dejado muy claro. Eso y que no es lo mismo ser un gran humorista y un gran monologuista que ser un buen presentador para los Goya. Después de tres años con Dani Rovira como conductor de la gala de entrega de los premios del cine español, este año tomaron el relevo los cómicos Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla. Su particular humor, bordeando el absurdo y el surrealismo, ha patinado en una gala que, como marca la tradición, se ha vuelto a hacer demasiado larga (ha llegado a las tres horas y cuarto) y ha tropezado como espectáculo televisivo.Seguir leyendo.
Via: Qué ha fallado en la gala de los Goya

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