Hubo un momento de tanta felicidad en el PP de Madrid que, cuando se encontraban en cacerías, nadie sabía quién las había organizado. Ocurría como en los mejores funerales, cuando asiste tanta gente que al final hay que acabar preguntando quién era el muerto. Allí llegaban dirigentes, alcaldes y promotores urbanísticos sin saber quién pagaba la cacería y sin saber quién había invitado a quién pero con la sospecha de saber, como en Eyes Wide Shut, qué es lo que se esperaba de ellos. Años después, frente al juez, el entonces alcalde de Mérida juró por sus hijas que no sabía qué hacía allí y otro, alcalde de Valdemoro, dijo que ni siquiera le gustaba la caza.Seguir leyendo.
Via: El PP tiene los ojos bien cerrados a la corrupción
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