La noche del 12 de abril de 2013, un coche paró frente a la empresa de Nino De Masi. Un tipo abrió la puerta del acompañante, sacó un AK 47 yugoslavo y descerrajó una ráfaga de 44 disparos contra la verja. Luego, cuidadosamente, dejó tres balas en la entrada. El pecado del empresario fue negarse a pagar el pizzo al capo de la ‘Ndrangheta que se había presentado en su despacho días antes. Decidió no arrodillarse, pero el precio final fue mucho más alto. Hoy su familia vive en el norte y él pasa las 24 horas del día con una escolta de 4 carabinieri y un retén militar con tanqueta en la puerta de su empresa, situada en el centro neurálgico de la distribución de cocaína en Italia: el puerto de Gioia Tauro. “Esto es una cárcel, no la Europa del año 2018”.Seguir leyendo.
Via: La 'Ndrangheta desangra Calabria

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