Imagino que para muchos cinéfilos o enamorados genéticos de las marchas de pompa y circunstancias, que no tengan la proletaria obligación de madrugar, la ceremonia de los Oscar supone el anual advenimiento del Mesías, ellos no necesitan alterar su organismo con diversas sustancias para mantenerse despiertos y gozosos a las seis de la mañana. Sin embargo, para otro tipo de espectadores, los que deben permanecer insomnes y con gesto de búho por su responsabilidad de informar en los medios sobre el solemne acontecimiento, puede ocurrir que se cierren frecuentemente los párpados cuando los premiados se pasan cantidad en su lista de agradecimiento, la gala es fatigosa y el guion se esfuerza vanamente en ser ocurrente y gracioso.Seguir leyendo.
Via: Qué bien, ganaron los perdedores

Categories: Spanish News