En un banco donde arranca La Rambla barcelonesa estaba sentado el pasado jueves, a las cinco menos cinco de la tarde, Carlos. Es vecino del barrio, carpintero y nació en Uruguay hace 60 años. Muestra las manchas de sangre que todavía hay en su mochila. “Fue de pronto. Vi que una furgoneta se subía donde no debía, pensé que podía ser un repartidor o algo así, pero enseguida me di cuenta de que no…”.Seguir leyendo.
Via: Medio kilómetro de pesadilla
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