“Si hay que bañarse, se baña uno”, dijo el embajador norteamericano en España. “Te tomo la palabra, nos bañamos juntos”, contestó Fraga. Y tanto le tomó la palabra que hizo suya la idea y se convirtió en el protagonista del histórico chapuzón de Palomares. La escena ha quedado grabada como un icono: Fraga con el bañador Meyba, la sonrisa congelada de la alegre comitiva en las aguas heladas de marzo, las manos vivaces saludando a la selecta prensa convocada. Pero no hay en nuestro país ni un documento oficial sobre aquel episodio. Ni apenas datos disponibles sobre lo que sucedió en la costa de Almería cuando en invierno de 1968 la fuerza aérea estadounidense perdió cuatro bombas termonucleares. Los papeles o han desaparecido o están clasificados.Seguir leyendo.
Via: Los papeles secretos de Franco

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