El procesamiento y reclusión provisional de los principales responsables del golpe parlamentario del pasado otoño en Cataluña, dictados ayer por el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena, suponen un parteaguas en la secuencia del procedimiento judicial: prefiguran la probabilidad de que sean condenados por el gravísimo delito de rebelión o, al menos, el de sedición, y otros conexos.Seguir leyendo.
Via: Justicia contundente
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