Sin el imprescindible ancla de Busquets, España estuvo a la altura de su sucesor como campeón del mundo. La Roja selló un empate ante la poderosa Alemania, a la que no vence en su feudo desde hace 83 años. Una equis que permitió a los dos últimos campeones mundiales seguir invictos desde 2016 y que cada cual tomara nota para Rusia. Dicharachera y fluida con la pelota, a la selección de Julen Lopetegui le faltó mayor aplomo sin ella y una presión más alta. Faenas en las que fue inevitable recordar a Busi, con una retaguardia española demasiado atornillada en su área. Aspecto que aprovecharon los alemanes para cargar disparos de larga distancia.Seguir leyendo.
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