Una primavera más comienza en la catedral de Palma de Mallorca. El rifirrafe real se ha convertido en una apasionada discusión transversal, local y también internacional. Y, por supuesto, se han creado bandos. El que defiende el derecho de una abuela a hacerse una foto para publicar con sus nietas, sin la madre de ellas, es mayoritario. Y aprovecha el momento para desahogar sus reproches contra la reina Letizia, responsabilizándola de todo. En realidad, las dos reinas han actuado pobremente al final de la misa de Pascua. Fue un máster (mejor que el de Cristina Cifuentes), acerca de lo que no se debe hacer en público. Una, la abuela, por insistir en buscar una foto que, por cuchi que pudiera ser, iba a provocar un disgusto. Doña Leonor convertida en yudoca. Y la otra, Letizia, por actuar llevada por su instinto de supervivencia territorial.Seguir leyendo.
Via: Karate Kid en Palma
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