La persecución de la familia de Hamida ilustra la persecución de esta minoría de musulmanes, apátridas desde hace décadas en Myanmar, país de mayoría budista. Son sistemáticamente discriminados desde hace décadas. Tras la huida masiva, quedan en Myanmar en torno a medio millón de rohingyas. Al sumarse a quienes huyen dejó atrás a dos hijos. Uno de 15 años, asesinado en agosto al inicio de la brutal ofensiva militar que devino en la huida masiva, y otro de 20 años, detenido entonces. Desconoce qué fue de él. “No sé si está vivo o muerto”, apunta esta estoica viuda de 50 años. Cuenta mientras hace el gesto de disparar que “los militares se llevaron a las muchachas y torturaron a los adultos que intentaron impedirlo”. Sin sus hijos mayores –el sustento familiar—y con terror a que le arrebataran de nuevo a Formida, se unió al éxodo rohingya. Es una recién llegada. Ocho días lleva en el campo de refugiados de Kutupalong, el más grande del mundo. Brotó a partir de agosto en Cox’s Bazar, una ciudad costera donde los ricos de Dacca pasan el fin de semana. Imposible planificarlo.Seguir leyendo.
Via: Los rohingyas que han sobrevivido a Birmania afrontan el riesgo del monzón

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