El ataque contra instalaciones del Ejército sirio ha sido aparentemente quirúrgico y localizado, lo suficiente como para no generar bajas pero, sobre todo, para enviar un mensaje coordinado desde Estados Unidos, Reino Unido y Francia de que no se volverá a permitir el uso de armas químicas. El régimen de Bachar el Asad ha infligido terribles daños a su población civil en numerosas ocasiones con estas sustancias prohibidas y ha engañado y desafiado a la vez y sin cesar a la comunidad internacional. Si Barack Obama titubeó en 2013 e incumplió su promesa de no tolerar que Siria se saltara la líneas rojas; si el régimen burló a la comunidad internacional al asegurar después que ya las había destruido; si Rusia demostró una vez más que no trabaja suficientemente por la paz, Donald Trump, Emmanuelle Macron y Theresa May parecen dispuestos a establecer reglas nuevas en el conflicto.Seguir leyendo.
Via: Hay líneas rojas
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